Diez mil años en un segundo, eso es el verano, aunque cada año es más corto que antes. Por alguna razón ,el tiempo pasa más rápido a medida que se envejece, ¿será por culpa de los himbres grises? (del libro "Momo") será que estamos tan apurados por hacer todo lo que tenemos que hacer que sacrificamos el tiempo, lo vendemos a los hombres grises. Me niego a vender mi tiempo a los hombres grises, me niego rotundamente a que alguien más disponga de mi más valiosa posesión. Sin tiempo no puedo pensar, no puedo escribir, no puedo tratar de arreglar el mundo; no puedo ver películas, no puedo cantar ni escuchar música.
Si tener tiempo significa no ser perfecta, renuncio a la perfección. Veo a la gente que trata de alcanzar la perfección, y vende todo su tiempo, que es casi como decir el alma, porque el alma se alimenta del tiempo, del tiempo de calidad, de los tiempos eternos donde un segundo son miles de años.
Somos los encargados de cuidar al mundo, pero olvidamos la tarea al enfocarnos en nosotros y nuestra carrera por alcanzar la "perfección". La perfección es relativa, no siempre lo perfecto es de verdad, la mayoría de las veces es algo ilusorio, como los créditos en las tiendas y todo ese dinero falso que anda dando vueltas por ahí sin estar. Y ahí está el mundo, que sí es perfecto y no tiene que hacer nada más que estar, y ahí estamos nosotros, que somos imperfectos y representamoss una mancha en el universo en equilibrio. En el afán de alcanzar la perfección arruinamos la verdadera perfección, cometiendo el error más terrible al perjudicar nuestra única tarea en el mundo, que es cuidar de él.
Quien nos imaginó y nos creó, nos dio la habilidad de cuestionar cuanto nos rodea, de investigar y entender nuestro entorno y los mecanismos que hacen funcionar todo. Somos parte de una cadena infinita, y al tratar de separarnos de ella, el resto se desmorona. El mundo trata de sanarse, y como una lágrima empuja una mugre fuera del ojo, el planeta trata de deshacerse de las cosas que hemos puesto egoístamente en su camino.
Llegará un momento en el que todos nos demos cuenta del error, y cada vez está más cerca. El fin del mundo, tal como lo conocemos. Y no será una guerra, no van a ser catástrofes mundiales ni muertes masivas de seres humanos; va a ser un cambio mental, un cambio en las filosofías y la forma de ver el mundo. Se avecina una era más espiritual y menos egoísta, algo que no hemos visto nunca; una era donde los descubrimientos sean a beneficio del mundo y parte de la rueda de la vida, y no para algunos. Va a ser el momento en que todos los seres humanos escuchemos el llamado que hemos evitado oír por tanto tiempo. Pero antes de que pase, el mundo va darnos una última sacudida desesperada.






Hola, cómo estás, espero que bien, yo estoy bien... todos vamos a llegar al momento en que tegamos que reconocer nuestros propios errores y para uno mismso hay que tener un tantito de tiempo en un mundo tam vertiginoso y acelerado, bueno, te dejo, adios...
Encanto, también, ahí en silencio de la noche, cuando sólo se escucha el revoloteo de la luna o las estrelllas, pienso en que la utopía está próxima, que la exclusión, la guerra, el egoismo tambalean...pero luego me entran las dudas: las fosas y mascacres en mi país, la franja de haza hecha un infierno de bombas..el pe´tróleo acabando con el equilibrio natural a nombre del progreso...paro hay que tener la esperanza. UN abrazo desde mis angustias. ARgivo